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Naufragios de Camelle a Santa Mariña

Camelle

Siguiendo al hilo del último post sobre los naufragios desde Traba a Santa Mariña, hoy continuamos con ese trozo de costa para hablar desde donde lo habíamos dejado, en Camelle, hasta Santa Mariña. El camino de Camelle a Arou discurre por la costa y vemos como el mar golpea una y otra vez las rocas.

Nos encontramos ante una lengua de arena, a poca profundidad bajo el mar y que se adentra en este, para formar la “Punta Percebeira”, próxima al museo de Man, en cuya periferia también se han producido desgracias marítimas. Aquí naufragaron el carbonero inglés “Huelva” en el verano de 1885 y el vapor, también inglés, “Saint Weller”, el 28 de agosto de 1893. No hubo que lamentar desgracias personales. A pesar de suceder en pleno día, la leyenda tiene a estos naufragios como provocados por el engañoso sonido de las campanas.

Casi enfrente a Arou se sitúa el bajo conocido como “O Canesudo”, redondo, pulido y macizo con su punta de lanza de piedra amenazando al cielo, emerge orgulloso de las turquesas, profundas y agitadas aguas. En él naufragó, el 3 de febrero de 1897 el barco inglés “City of Agra” de 4.000 toneladas, llevaba 61 tripulantes y dos pasajeros y debido a la niebla, perdió el rumbo a 35 millas de A Coruña. El viento huracanado y las fuertes olas, lo trajeron hasta este bajo, donde se abrió en dos partes tras un horrible choque. Lograron salvarse 32 de los pasajeros gracias a trozos de madera, salvavidas y a los marineros de Arou y Camelle. Entre estas localidades fueron enterradas 29 víctimas y los vecinos proporcionaron a los náufragos ropa, comida y cama y toda clase de atenciones, por lo que la corono inglesa otorgó a todos los que participaron en este rescate unas medallas que decían:

“FORT GALLANTRY AND HUMANITY / 3 FEBRUARY 1897”

La campana de este barco fue donada por la compañía de salvamento un año después a la iglesia del Espíritu Santo de Camelle.

Naufragios de Camelle a Santa Mariña

El “Santa María” naufragó en Arou en un día de fiesta en Camelle, cuando se celebrara la fiesta de San Miguel de 1923 en el “Campo do Santo”. Pues bien, cuando la romería estaba con sus muiñeiras, aturuxos… alguién anunció el naufragio de este barco. Era un barco portugués que con la niebla del momento y por no haber corregido el desvío que traía, se quedó en la playa de Xan Ferreiro. Según la leyenda, a consecuencia del sonido de las fatídicas campanas.

Cuantro años después, y en la misma playa, naufraga el barco francés “Nil”, a las siete de la tarde del 10 de octubre de 1927. Envuelto en una densa niebla y con una avería en el timón, chocó contra los bajos de Xan Ferreiro. Los 19 tripulantes y los pasajeros fueron rescatados, mientras que el capitán permaneció a bordo por que creía que podía reflotarlo.

En el “Recodo do Curro”, justo enfrente a donde vararon el “Santa María” y el “Nil”, naufragó el “Castillo Monteagudo” de la compañía Vicente Suárez de Vigo en septiembre de 1921 a las 9 de la mañana.

En los bajos de las islas de Lobeiras en la madrugada del 30 de agosto de 1902, apareció un un buque misterioso semihundido en las piedras. Era uno de esos días en el que el mar estaba revuelto y nadie pudo subir a barco. Era un velero de madera de tres palos y el casco blanco y estaba abandonado, sin ningún ser vivo a bordo. Entre los restos arrojados por el mar, apareció una agenda a nombre de Signore Mazzini, desde entonces se interpretó que éste había sido el desafortunado capitán, y por este nombre se conoce el pecio.

Arou

Los naufragios del “Wolf Strong” y “Revanchil” ocurridos en este mismo lugar, los bajos “Das Lobeiras”. El primero en noviembre de 1870. Esa madrugada las gentes de Arou se encontraron con la macabra escena de dos cadáveres todavía tibios, tirados en la maleza del monte y 26 más diseminados por la playa. Cinco años más tarde, el carbonero “Revanchil” naufragó en este mismo escenario en el bajo que se conoce por “O Negro”, desapareciendo todos sus tripulantes.

El 11 de febrero de 1897, también aquí en “O Negro” se fue a pique el buque noruego “Standar”, falleciendo tres de sus dieciséis tripulantes.

En “A Pedra do Sal”, llamada así, por que un pobre pescador no tenía dinero, ni siquiera para compara un poco de sal, venía todas las mañanas a recogerla, donde la había depositado el mar. Aquí, se hundió a consecuencia de la niebla, a las 5 de la tarde del 28 de agosto de 1898, el barco francés “Saint Marc”, salvándose sus quince tripulantes. Cuarenta y dos años después y en el mismo lugar, naufragaba el carbonero griego “María Laar”. Las campanas de este carbonero fue adquirida por la ermita de Santa Rosa en Laxe.

Los bajos que rodea al “Capelo”, sirvió de sepultura a los restos del “Ribadavia” y del “Barcelona”. Náufragos en las que se dieron las mismas circunstancias de siempre: desviación de rumbo, niebla y los pescadores prestando los primeros auxilios.

En el bajo de la “Bateadora”, en la terrible noche del 11 al 12 de enero de 1904 en la que se hundieron el “Kenmore” y el “Francisco Rosa”, naufragó la draga “Rosario Nº2” que se dirigía de Rotterdam a la República Argentina, salvándose sus quince tripulantes gracias al socorro que les prestaron los hombres que estaban bebiéndose el vino del “Barcelona” para combatir el frío de la terrible noche.

Hay muchas historias y anécdotas alrededor de estos naufragios de barcos, que ya os contaré en post sucesivos… 😉

Fuente: “Mar Tenebroso” de Ramón Allengue Martínez.

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